La "nana" la levanto a las 6:42, Olivia cierra los ojos para que no entre la luz, recita la oración de siempre para cumplir con Dios, acto seguido en el pecho se dibuja una cruz. ¿ De quién es el auto que espera dos cuadras al sur?. Armada con libros de texto la lleva el chofer, mamá la saluda en la puerta agitando los brazos.
Olivia tiene nueve años, como iba a saber, que hace mas de cuatro meses que le siguen los pasos. El auto que está a dos cuadras enciende el motor.
Un tiro en la sien al chofer, la nena va a la deriva. Un árbol detiene la inercia, ellos la tienen rodeada. Su frente dio contra el cristal y le ha abierto una herida; los vecinos se encierran con llave, nadie a visto nada.
Olivia es un uno con ceros a parir de hoy.
Ella ya no arruga los ojos, no ha visto la luz; en la sucursal del infierno no existen ventanas. Su suerte cotiza en billetes de otro país, su vida es un trueque vulgar parecido a la muerte.
Olivia no va a ir esta tarde a su clase de inglés.
La nena es un bulto amarrado en un Falcon negro. Un zapato le oprime la espalda, un pañuelo la boca. Está muerta de miedo y no sabe porque.
Olivia es desvelo y noticia, Olivia no esta.
Su planeta cambio de tamaño y mide 4 x 3, su luz es la que se cuela de bajo de una puerta.
Olivia ya no ve diferencia entre un día y un mes, Olivia no sabe si duerme o se mantiene despierta. Ya lleva tres meses buscando un porque.
6 kilos de menos, Olivia tiene yagas rosadas. Papa casi loco, mama de nuevo en los hospitales.
Se pacta la entrega con una voz manipulada, la misma que ha venido ofreciendo souvenires corporales.
El futuro se ríe de todos y se frota las manos, pone cara de perro si se le da la gana.
Olivia ya lleva diez meses sin ir al ballet.
El día indicado, el dinero esta debajo de un puente. Olivia por fin sale del cuarto donde estuvo guardada. Todo marcha como pactaron, no hay ningún pendiente.
De pronto el jefe irrumpe en la casa sin cubrirse la cara, la nena reconoce en el rostro alguien familiar; los planes después del incidente han debido cambiar...
Esta pequeña historia que inventé hace unos dos años para un concurso relacionado con el Día de la Memoria y Justicia de los 30.000 desaparecidos; fue dedicado para la hermana de mi papá, Laura, que lametablemente vivió todo esto y no tuvo escapatoria. Sin conocerla se que fue una gran mujer, con valores y dignidad. Y que hagamos justicia por todo lo que paso, para que cada vez vayamos mejorando nuestros problemas, sin violencia. Juntos podemos. No solo por aquéllas familias que perdieron a sus seres queridos si no, por todos los que fueron torturados y hoy están acá para contarnos como fue la historia, que recapacitemos todo eso que nos dicen, para no volver a cometer el mismo error. Nadie debe querer que a su hijo o nieto le pase lo mismo, son situaciones que no se tiene que vivir, y si se viven, que sea una sola vez.

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